jueves, 1 de abril de 2010

...no quiero perderte


No quiero perderte, no quiero ni imaginar que algún día te marchas, si fuera así todo para mí habría acabado. No quiero perderte, no resistiría vivir un solo día sin tu alegría, tu sonrisa alimenta los sueños del alma mía. No me quites jamás tu aliento, no me prives jamás de tu cuerpo, no dejes de mirarme siempre a los ojos. No dejes de confiar en mí, no dejes de pensar en mí, no me dejes de amar. Pon atajo a todos mis temores, dale tranquilidad a mis noches, abrázame fuerte. No dejes que me escape, no dejes que te suelte, no permitiré que te alejes. Te juro por mi vida que mi amor es verdadero, te juro por mi vida que no te soltaré la mano, siempre en tu camino me tendrás presente, siempre que te acerques te estaré esperando… Jamás te haré daño, jamás me hagas daño.

jueves, 4 de febrero de 2010

...conversación


Al parecer no todo resultó tan mal, le dije mirándole a los ojos, dices que no fue un buen año para ti, sin embargo me comentas que de hace un par de meses eres inmensamente feliz. Se quedó unos segundos pensando en su respuesta, todo lo que me había dicho hasta ese momento con respecto al año 2009, había sido un balance lleno de penas y frustraciones, sin embargo le hice meditar para replantearse. No todo fue penas y amarguras, en eso tienes razón me confesó, el año recién pasado fue un tiempo de historias que me llenan de melancolía, sin embargo te confesaré algo, te contaré lo que me tiene así de feliz: “conocí a la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida”. Ahora fui yo quien guardó un momento de silencio, y con mi mirada fija en sus ojos, sin querer intimidarle, guardé el respeto oportuno para que continuara su interesante relato.

Por unos cuantos minutos le deje hablar, leí en sus palabras la sinceridad y honestidad de antaño. Sus ojos brillaban y sus palabras describían toda su emoción. Estaba viviendo realmente una hermosa historia de amor, me narró con detalles ese día de julio cuando se conocieron, las coincidencias de la vida, el tiempo que invirtió en la conquista, las ilusiones atesoradas, también las semanas de soledad y desencanto. Descubrí en sus palabras que sus sentimientos son reales, que su amor es sincero y genuino. Mientras hablaba, yo sonreía.

No tengo ninguna duda que algo ha cambiado en ti y este amor te ha hecho bien, le dije. Al parecer la persona que conociste es alguien muy especial, noto que eres mejor persona y que valoras antiguos principios que habías olvidado. Se quedó meditando… Sí, he vuelto a mis principios, creo en Dios más que nunca y se que ha bendecido mi camino. Volví a sonreír, yo también creo en Dios le dije y no tengo duda que seguirá bendiciéndote. Espero que este amor que ahora vives siga creciendo día a día, que aprendas a valorar que amar no es buscar a alguien que te haga feliz sino más bien lograr hacer feliz a alguien, que cuando hay amor los temores se disipan, que todo se vuelve soportable, se es más paciente y comprensivo, no se aparenta ni se busca el propio interés, no te rindes ante las circunstancias adversas y te olvidas de todo lo malo, a veces se sufre pero aún en el dolor si hay amor siempre permanecerás al lado de quien amas.

Quedé muy tranquilo con la conversación. La paciencia tiene recompensa le dije, lo que uno cosecha siempre siembra. Me despedí con mucho cariño, feliz de que le vaya bien en la vida, al fin y al cabo su felicidad es también la mía.

miércoles, 20 de enero de 2010

...comida Thai


El viernes recién pasado fue uno de esos días en que llego a casa agotado. La semana había sido bien extenuante y lejos de descansar en las tardes, el gimnasio y otras actividades sociales, me habían quitado el ánimo por completo y lo único que quería era dormir. Me tiré a la cama un buen rato, ojos cerrados, luces apagadas y la ventana bien abierta para sentir la brisa (estos días el calor en Santiago es irritable). Suena el citófono, llegan mis amigos.

No lo había olvidado, estaba agotado pero no podía olvidar que esa noche mis amigos y yo tendríamos un encuentro cercano con el arte culinario. Comida Thai dijo Nacho, comida thai? no que era comida india? ...No, está noche cocinaremos comida típica de Tailandia. Comienza la aventura.

La cocina se hizo chica, éramos cuatro comensales, cuatro cocineros, cuatro aficionados. Bueno, no podría decir que Nacho y Mauro son aficionados pues las veces que he tenido la oportunidad de probar de su experticia en la cocina he quedado fascinado, sin embargo esa noche Mauro también era un discípulo del pequeño maestro Nacho, que no aprendió este arte de la cocina leyendo típicas recetas ni por Internet, fueron los años que vivió en Asia.

Tú corta en pequeños trozos el pollo, tú te encargas de las verduras, saltéame las cebollas. Fran, tu cocina es re chica, tienes un cuchillo mejor? hay que comprar leche de coco, por casualidad tienes miel? nos tomamos unas fotos? jajaja que buena aventura. No podía haber un panorama mejor que este, relajados, siendo testigos de cómo poco a poco un revoltijo de pollo, muchas verduras, algo de miel, y un sin fin de condimentos bien picantes iban tomando forma en uno de los más exquisitos platos que he probado en mi vida (y no estoy exagerando).

Amo hacer cosas tan sencillas como estas, estar con gente que quiero, aprender algo que no sabía, reírme mucho y disfrutar de una excelente cena acompañada de un buen vino. Es viernes por la noche, a mi lado gente muy especial, disfrutando cada minuto, riéndonos por todo. Comida Thai, no podía haber sido mejor el panorama.

miércoles, 6 de enero de 2010

...2008, 2009, 2010


Llegó el 2010, pasaron las fiestas, el descanso y los días festivos, poco a poco tomo el ritmo nuevamente. A no ser por un leve descenso de la población, que ya ha comenzado a veranear, todo sigue como siempre en Santiago, soportando días de mucho calor y noches muy extrañas, a veces calurosas a veces frías.

Por lo general todo el mundo hace un balance de las cosas que ha vivido, ya sean avances o retrocesos. Yo también hago mis balances, no soy una persona que vive el día a día. Creo que la persona cuyo objetivo en la vida es no hacer nada generalmente lo consigue, no es mi caso, a mí me gustan los desafíos, he vivido en torno a ellos desde que compartía el liderazgo con jóvenes en la iglesia, en mis propios estudios, en mis viajes y en gran parte de lo cosas que he adquirido.

El 2008 fue uno de los años más provechosos que he tenido, gran parte de mis proyectos y ambiciones personales fueron tomando forma. Fue un lindo tiempo de estabilidad emocional, laboral y profesional. Año en que llegué a mi departamento y pude realizar uno de los viajes más ansiados de mi vida.

El 2009 siguió siendo un año positivo en lo que a laboral y profesional se refiere. Sin embargo en lo emocional fue un año que comenzó con muchos sinsabores, un tiempo de melancolías, penas, confusiones y soledad. Mi poca experiencia en algunos temas hizo que me metiera en algunos grandes líos. También me estresé como muchos y quise mandar todo bien lejos. Mi fe en Dios y la compañía de la gente que me quiere me hizo salir adelante. Es increíble el refugio que encuentro en Dios y en la gente que me rodea en los momentos en que los necesito.

El 2010 medito en todo lo vivido anteriormente, especialmente las cosas que no anduvieron bien y las que me causaron dolor. No porque quiera ser masoquista sino más bien porque cada experiencia me ha dejado más de una enseñanza. Las experiencias son una lección para tener guía en mi ruta, para no perder el rumbo ni salirme del camino. En este año no quiero volver a tropezar con las mismas piedras ni cometer los mismos errores. No quiero dejar de hacer lo que debo hacer, ni quiero perder tiempo haciendo lo que no debo. No quiero perder a la gente que quiero, quiero jugármela por la gente que vale la pena, la gente honesta, real y sincera. Quiero enmendar las cosas que he hecho mal en la vida y seguir construyendo lo que hago bien. Quiero perdonar cuando me hieran o dañen y ser perdonado cuando yo hiera, ofenda o dañe.

Quiero ser feliz y entregar felicidad, en eso estoy...

martes, 24 de noviembre de 2009

...24 de noviembre


Hace exactamente un año, un día 24 de noviembre, paseaba yo por Paris completamente sólo. Nada muy distinto a lo que había sido toda mi estadía en Europa, caminar sólo por las históricas ciudades. Mi odisea partió en Madrid, luego Sevilla, Barcelona, Roma, Florencia, Pisa y ahora estaba en Paris, la ciudad de la luz.

Paris en esta fecha se llena de luces. Por las noches una impresionante Torre Eiffel cubierta de azul, hacía de faro observando la ciudad, descubriendo todos sus rincones. Cientos de turistas paseaban, disfrutando las noches alumbradas por millones de faroles, que hacen de cada rincón parisino, una experiencia única. Caminar por los Campos Elíseos iluminados es un recuerdo que jamás olvidaré ni borraré de mi memoria.

Durante todo aquel día un intenso frío se dejo sentir, caminaba por la ribera del río Sena, admirando la arquitectura, comprando recuerditos y pensando mil cosas. Me cuestioné que hacia yo allá cuando mi corazón estaba realmente en Santiago, estaba tan lejos de las personas que amaba y con las que quería compartir mi cumpleaños. Tan solo faltaban horas, y yo caminaba sólo por una fría ciudad iluminada.

Extrañé todo mi viaje, lo pase muy bien claro está, fue una excitante experiencia, pero extrañé todo mi viaje. Extrañé compartir con alguien todo lo que mis ojos veían, todo lo que vivía a diario, todo lo que mi corazón sentía. Espero no volver a viajar sólo en la vida, reconozco que fue un error no haber llevado conmigo a quien fuera en ese entonces mi mejor compañía. Noviembre fue para mí un mes frío, el más frío del año.

Noviembre de este año no ha sido muy distinto al del año anterior. Es cierto que esta vez he estado rodeado de la gente que me quiere, de quienes realmente me estiman y se han preocupado de mí en todo sentido. Pero en el fondo, para mí ha sido un mes frío y de soledad, tan frío como esos días en Paris, pues no tengo a mi lado a quien por estos días era mi mejor compañía. Camino por mi ciudad sintiendo mil emociones, guardando mil sensaciones, cuestionándome cada minuto. Respiro hondo cada vez para dejar descansar mi mente, los recuerdos aún frescos de lo que he vivido estos últimos días duelen en lo más profundo.

Recuerdo aún esa fría noche francesa. Ya se hacía oscuro y las millones de luces comenzaban a titilar. Mi amigo Raúl, un chileno residente en Paris, se comunicó conmigo luego de planearlo todo. No estarás sólo en tu cumpleaños me dijo, iremos a cenar a un lugar especial, esperaremos las doce juntos y brindaremos por tus 31 años. Fue una noche cargada de emociones, el caminar, el conversar, la cena, el pastel y la vela, todo fue perfecto, Raúl se había preocupado de hasta el más mínimo detalle. Ya no estaba sólo en París, y a pesar que mi corazón seguía en Santiago, un amigo logró hacer que esa noche disfrutara tanto como pocas veces lo he hecho en mi vida. Sin lugar a dudas, fue un cumpleaños muy especial.

Hoy es 24 de noviembre y una sensación de ansiedad me cubre por completo. Está claro que no estaré sólo en mi cumpleaños, amigos y familiares estarán conmigo, sus abrazos, buenos deseos y cariño harán de mañana un día muy especial. Sin embargo, en lo profundo de mí, se que nada es comparable, nada es igual, nada es reemplazable, al abrazo, deseo y cariño que pensé tendría este año de la persona que me enamoré y que tristemente ya no está conmigo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

...aunque sonrías y te hagas el lindo

“Aunque sonrías y te hagas el lindo, yo te conozco bien y se que algo hay en tu mente y corazón que tus ojos reflejan y no quieres decir. Cuando te sientas listo hablemos, te espero todo el tiempo que necesites TQM”

Con este mensaje a mi celular quiso llamar mi atención, y vaya que lo hizo, mi primera expresión fue sonreír y decir no pasa nada, son solo ideas suyas. Pero a una amiga, no la puedes engañar. Habíamos estado compartiendo un chocolate caliente la tarde del domingo, como frecuento hacerlo con mis amigos. Yo me reía todo el rato, el chiste estaba a flor de labios, interrumpí, alcé la voz, e hice bromas de cada ocasión que se presentó, sin embargo no pude engañarla, mi mirada hablaba por mí.

Ha sido un tiempo de muchas preocupaciones y de incertidumbre, de confundirme, de entusiasmarme, de ilusionarme, de volver a la confusión. También ha sido un tiempo para recordar. Siento tanto amor aquí en mi pecho, estancado, queriendo salir a la luz, un amor sin usar esperando respuesta. Siento que aún tengo anhelos que han sobrevivido a todas las inclemencias de la vida, sueños rescatados de mis propios cataclismos. Ilusiones guardadas, tesoros escondidos que ninguna circunstancia ha robado. Vivo sintiendo un amor aquí en mi pecho que ha sobrevivido a los inviernos más tristes, a los silencios más eternos.

Como explicarle que estoy bien, como explicarle que a veces estoy mal. Este amor entristece mis ojos de vez en cuando, un amor que me obliga a guardar silencio, aún si quisiera gritarlo. Tengo un amor que crece y un pecho apretado. Una ilusión que alimento, una bendición que extraño. Tengo un camino difícil, pedregoso e hiriente, un camino empinado. Aún así tengo la ilusión fresca. A veces estoy bien a veces estoy mal, pero tengo un sueño intacto que a pesar de todo voy a conservar.

(escrita originalmente el viernes 21 de agosto del 2009)

martes, 17 de noviembre de 2009

...mira hacia arriba




No hace mucho tiempo, yo escribía muchos artículos para el Ministerio de Jóvenes Cristianos. Como editorial de una pequeña revista, una vez incluí un artículo sencillo el cual dejaba una gran enseñanza. Haciendo memoria de él recuerdo lo siguiente.

Trataba de un marinero novato en un buque de vela a quien se le ordenó un día subir a lo más alto del mástil a cumplir cierta función. Estando arriba, el joven miró a sus pies y la panorámica lo aterró, estuvo a punto de caer a la cubierta. Veía hacia abajo todo muy pequeño, su buque era insignificante en medio de la inmensidad del mar que lo rodeaba. Se sintió entre el cielo y la tierra, la cabeza le daba vueltas, comenzó a marearse y las fuerzas poco a poco comenzaron a abandonarlo y parecía perdido sin saber que hacer, sin poder reaccionar.

“Mira hacia arriba muchacho, mira hacia arriba”, escuchó la voz de un viejo marinero que de la cubierta lo observaba. El joven apartó la vista del abismo y miró el firmamento azul por el que corrían nubes serenamente, el mismo firmamento que contemplaba echado de espaldas sobre el pasto de su ciudad natal cuando era pequeño. Un extraño sentimiento de seguridad reemplazó el terror y desesperación que sintió hace unos minutos, esto le ayudó a desplazarse hábilmente a lo largo del mástil hasta bajar nuevamente a la cubierta.

Jamás olvidó el consejo del viejo marinero y cuando volvía a él el temor y el desánimo miraba hacia arriba, bien alto, hasta que encontraba nuevamente la paz.

En los días en que mi mente colapsa, en que me embargan dudas, temor, disgusto, dolor o soledad, recuerdo siempre esta enseñanza y aunque me cuesta, logro “mirar hacia arriba”. Días en que mi visión se enturbia, en que pierdo la fe, en que se desvanece la esperanza, cuando el temor se apodera de mí, escucho el grito de aviso “mira hacia arriba, mira hacia arriba”... ¿Quién está allá arriba?